¿Qué tienen en común Nixon, Hitler, Trump y Milei?
Artículo escrito por la redacción de Telde Magazine
Imagínate que estamos en 1969, Richard Nixon está en la Casa Blanca, sudando por Vietnam. En ese momento llama a su equipo y le dice: “Quiero que los rusos y los vietnamitas piensen que estoy loco de remate, que puedo apretar el botón nuclear en cualquier momento”. No es una ficción, esto fue real. Era el nacimiento de la “teoría del loco” (madman theory), su objetivo era fingir locura para que sus enemigos tiemblen y cedan.
Décadas después, Donald Trump tuitea “fuego y furia” a Corea del Norte. Javier Milei saca una motosierra en el Congreso argentino, e incluso Hitler, por allá en los años 30, con una mirada de fuego parecía un tipo capaz de cometer cualquier barbaridad.
¿Casualidad? No, claro que no. Todos utilizaron el mismo truco: parecer impredecibles para luego ganar la batalla.
Estas historias parecen sacadas de una película de espías, pero la realidad es que siguen vivas en el 2026.
Nixon fue el protagonista original. Tal vez paseara por los jardines de la Casa Blanca a medianoche, murmurando sobre bombas atómicas. Lo cierto es que ordenó poner aviones nucleares en alerta máxima solo para asustar a Moscú. “Que crean que tengo el dedo nervioso” les dijo a sus asesores. Lo que pretendía era forzar la paz en Vietnam, pero los norvietnamitas no mordieron el anzuelo. Resistieron, y en 1973, EEUU se tuvo que retirar.
Entonces la locura fingida funciona… hasta que deja de hacerlo.
Pero Nixon no inventó la rueda. Siglos antes, Maquiavelo en su “El Príncipe” ya hablaba sobre esto: “A veces, hazte el loco para que te teman”. Y Sun Tzu, el viejo sabio chino, decía: “Parece loco, pero golpea donde duele”.
Pero volviendo a los años 30… Adolf Hitler entra en escena como el villano que todos temían. No usaba la frase “teoría del loco”, pero actuaba como si la hubiera escrito. Invadió Polonia en 1939 rompiendo pactos a diestro y siniestro, con discursos que sonaban a puro delirio. Chamberlein, que era el primer ministro británico, cedió en Múnich por puro pavor: “¿Y si ese tipo es capaz de todo? Hitler pudo haber intimidado al mundo, pero su locura estratégica lo aisló. Terminó solo en un bunker y paranoico de verdad. Al principio ganó terreno, pero el final fue amargo.
Si avanzamos al 2017, Donald Trump, un showman de los realities, revive la historia. Fue reelegido en 2024, y hoy a 2026 ya todos pudimos ver de lo que es capaz. Este negociante de casinos jugando al ajedrez global lo tiene claro: “si pareces capaz de lo peor, el otro parpadea primero.”
En la Argentina del 2023, y en un contexto de descontento general de la población con el gobierno, surge un economista rockero, mediático, de pelo alborotado llamado Javier Milei. Y con una motosierra en la mano grita “O nos reformamos o reviento todo!”. Parecía un loco furioso contra una aparente “casta peronista”. ¿Y qué paso? El FMI aflojó, el Congreso aprobó leyes duras y la inflación se disparó en un 200%. En el 2025, Milei pacta con Trump dólares compartidos. ¿Loco o genio? Como Nixon, finge descontrol para lograr reformas imposibles, pero ojo… en Argentina parece que el aislamiento que sufrió Hitler está comenzando para Milei.
Recomiendo mucho el artículo de Nerea Seijas publicado el 24/03/2025 en El Orden Mundial (dejo enlace aquí). Ella afirma: “Trump no está loco, es predeciblemente impredecible”. Ella clava el origen nixoniano y los riesgos.

En este nuevo mundo polarizado que parece de redes y misiles… ¿Qué piensas? ¿Seguirá valiendo la pena fingir locura? ¿O es hora de lideres predecibles?
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